Paso una sombra fatigada, fría
que colarse en mi casa pretendía.
se perdió calle abajo ella entro.
las sombras son así de despiadadas.
y haciendome de azul para tus ojos.
SONETO 2
No te amedranta ya su tiranía
y vas en el combate valeroso
sin concederte tregua ni repos
cayendo y levantando cada día.
¿Por qué no atiende el cielo generoso,
mis súplicas de tantas madrugas
y destruye esa sombra que en tu almohada
martiriza tu sueño y tu reposo?
Que esta vida que tienes ya no es vida,
tu juventud de almendro a ras del suelo
por tanta y tanta lucha resentida.
Y doy voces a Dios y me rebelo
para luego llorar arrepentida,
que aún estas aquí, bajo su cielo.
SONETO 3
He vestido de amor la casa entera,
combato con amor su tiranía,
mientras tu valeroso me sonrías
no rendiré a su azote mi bandera.
La esperanza es mi pan de cada día,
en su horizonte busco mi sosiego,
y me crezco en tu lucha y me desplego
orgullosa de tanta valentía.
No, no quiero pensar en recaídas,
te sueño con la sangre renovada
trepando apasionado por la vida.
Y yo, de tanta pena ya curada,
bebiéndome tu risa agradecida,
también yo de la vida enamorada.