SONETO DE DESPEDIDA




A MI HIJO ALBERT

Defendiste tu vida cual soldado
defiende con arrojo su bandera
creciéndote en la lucha y en la espera
dentro de tu dolor atrincherado.

Una vez y otra vez, tu sangre entera
se levanto crecida entre el acoso
sin concederse tregua ni reposo
cayendo y levantando guerrillera.

Nunca diste un combate por perdido
y en la gran dimensión de tus heridas
te alzabas en la lucha engrandecido.

Con cuanta dignidad cayó tu frente
dejandonos izada en tu trinchera
la bandera gloriosa, "de un valiente"